Cofradía

Una institución nacida de la fe popular que sigue viva dos siglos después.

En 1753, un grupo de niños de Pontevedra impulsó la creación de una hermandad dedicada a la Virgen del Camino, con el respaldo del arzobispo de Santiago. Al año siguiente se formalizó como Congregación Religiosa, contando entre sus cofrades honorarios con el Papa y los reyes de España.

Los orígenes de la Cofradía

La historia de la Cofradía de la Virgen Peregrina se remonta a mediados del siglo XVIII y está estrechamente ligada a la profunda religiosidad popular existente en Pontevedra y a la importancia que ya entonces tenía el paso de peregrinos hacia Santiago de Compostela.

Según las crónicas conservadas, en el año 1753 un grupo de niños del barrio de Nuestra Señora del Camino manifestó su deseo de crear una hermandad dedicada al culto de la Virgen del Camino. La iniciativa fue presentada ante el entonces arzobispo de Santiago, don Bartolomé Rajoy y Losada, quien acogió favorablemente la propuesta.

La petición fue aceptada el 8 de diciembre de 1753 por el Concejo rector del templo de Nuestra Señora del Camino, siendo el acuerdo refrendado por los Señores Justicia y Regimiento de la Villa de Pontevedra. Aquella decisión supuso el nacimiento de una institución religiosa que, con el paso del tiempo, acabaría convirtiéndose en una de las más importantes de la ciudad.

La constitución de la Hermandad

El 10 de enero de 1754 se celebró la primera Junta General de la nueva Hermandad con el objetivo de redactar y aprobar sus Constituciones y Estatutos.

Pocos meses después, mediante decreto del 29 de abril, el Ordinario Eclesiástico Diocesano concedió a la institución el carácter de Congregación Religiosa. Asimismo, recibió el reconocimiento como Congregación Secular por parte del Real Acuerdo del Reino.

La nueva entidad adoptó el nombre de Congregación de Nuestra Señora del Camino y comenzó a organizar oficialmente su actividad religiosa y asistencial.

En 1754 se fundó la Congregación de Nuestra Señora del Camino, aprobándose sus estatutos en enero y recibiendo reconocimiento eclesiástico y secular en abril, para desarrollar actividades religiosas y asistenciales

Una Cofradía con importantes protectores

Desde sus primeros años, la Congregación buscó el respaldo de las principales autoridades civiles y religiosas de la época.

Entre los acuerdos adoptados por aquella primera Junta General destacó la admisión como cofrades honorarios del Papa Benedicto XIV y de sus sucesores en la Sede Apostólica. También fueron incorporados el rey Fernando VI, la reina y sus sucesores en la Corona española.

Igualmente fueron nombrados cofrades el arzobispo de Santiago, don Bartolomé Rajoy y Losada, su Provisor don Antonio de los Ríos y quienes les sucedieran en el gobierno de la Archidiócesis compostelana.

Estas adhesiones contribuyeron a reforzar el prestigio de la Congregación y a consolidar su relevancia dentro de la vida religiosa gallega.

destinados a las autoridades municipales durante los actos religiosos.

En 1776, la Cofradía inició una nueva etapa al construir su primera capilla propia, origen del actual Santuario de la Virgen Peregrina. Un paso decisivo en la historia de la devoción pontevedresa.

El crecimiento de la devoción

Durante las décadas siguientes la devoción a la Virgen experimentó un crecimiento constante.

El aumento de fieles vino acompañado de un importante incremento de donaciones y aportaciones económicas que permitieron enriquecer progresivamente el patrimonio de la Congregación. Entre los años 1758 y 1762 se confeccionaron nuevos vestidos para la Virgen y el Niño utilizando valiosos tejidos de seda donados por doña Sebastiana de Castro Monteagudo.

Asimismo, se encargó al platero pontevedrés Juan Ignacio Carballido la realización de un magnífico rostrillo de plata dorada con piedras preciosas y brillantes engarzados. Las piedras fueron adquiridas en Portugal y la pieza constituyó una de las obras más valiosas del patrimonio de la Congregación.

Poco después también se realizó una corona de plata para la imagen, obra del platero Francisco López de la Peña.

El establecimiento de las celebraciones propias

La creciente popularidad de la Virgen obligó a la Congregación a organizar de forma más precisa sus cultos y festividades.

Inicialmente se acordó celebrar la fiesta principal de la imagen el 21 de noviembre, coincidiendo con la festividad de la Presentación de la Virgen. Sin embargo, las condiciones meteorológicas propias del otoño dificultaban frecuentemente la celebración de procesiones y actos públicos.

Por este motivo, el 8 de diciembre de 1757 la Junta decidió trasladar la festividad al segundo domingo de agosto, fecha que continúa vigente en la actualidad y que constituye el origen de las actuales Fiestas de la Peregrina.

El altar de la Virgen Peregrina

Ese mismo año la Congregación promovió la construcción de un altar propio para la imagen dentro de la Capilla de Nuestra Señora del Camino.

La obra fue realizada por el artista Gaspar de Canle con la colaboración de diversos artesanos locales, entre ellos el escultor Alberto Hermida, el carpintero José de Bouza y el cerrajero Tomás Buceta.

La creación de este altar permitió reforzar la identidad propia de la devoción y aumentar la presencia de la imagen dentro del templo

Los conflictos con la Cofradía de la Virgen del Camino

A medida que aumentaba la popularidad de la Virgen Peregrina comenzaron a surgir tensiones con la Cofradía de la Virgen del Camino, propietaria del templo donde ambas imágenes recibían culto.

Las diferencias nacían de una situación compleja: dos congregaciones distintas compartían el mismo espacio religioso, celebraban festividades similares y dependían de las limosnas de los mismos fieles.

Con el paso de los años los desacuerdos fueron haciéndose cada vez más frecuentes.

En 1775 la situación alcanzó un punto crítico cuando el regidor de la Villa, don Benito de Pazos de Borbén, prohibió a la Congregación de la Peregrina continuar solicitando limosnas, alegando que ambas devociones competían entre sí y perjudicaban la economía del santuario original.

El nacimiento de la advocación de la Divina Peregrina

Buscando una solución a los conflictos, la Junta de la Congregación se reunió el 21 de abril de 1776.

Durante aquella sesión se decidió modificar oficialmente el título de la imagen, que pasó a denominarse María Santísima del Refugio, la Divina Peregrina.

Con esta decisión se pretendía diferenciar claramente la nueva devoción de la antigua Virgen del Camino y reforzar su personalidad propia. La nueva advocación se centraba especialmente en los misterios de las peregrinaciones de la Virgen y en su papel como protectora de los caminantes.

La relación con Sahagún

Ese mismo año la Congregación emprendió una importante iniciativa para profundizar en el conocimiento de la advocación peregrina.

Dos de sus miembros más destacados, Bernardo José de Mier y Tomás Precedo, fueron autorizados para ponerse en contacto con el Colegio Seminario de Propaganda Fide de Sahagún de Campos, en León.

El objetivo era obtener información sobre la iconografía, privilegios, indulgencias y formas de culto asociadas a la Virgen Peregrina que allí se veneraba.

Aunque la respuesta recibida fue favorable, los franciscanos de Sahagún informaron de que en aquel momento carecían de estampas y materiales impresos para remitir a Pontevedra. A pesar de ello, la iniciativa ayudó a fortalecer la identidad de la Congregación.

La nueva imagen de 1776

Lejos de desanimarse, la Congregación decidió encargar una nueva imagen inspirada en la Virgen Peregrina de Sahagún. El modelo utilizado fue una estampa bordada propiedad de Bernardo José de Mier.

La nueva imagen fue colocada solemnemente el 9 de agosto de 1776 y se convirtió desde entonces en el principal símbolo de la devoción peregrina en Pontevedra.

La expulsión de la Capilla del Camino

Los conflictos entre ambas congregaciones continuaron agravándose. Finalmente, el 30 de noviembre de 1776, las autoridades municipales determinaron que la convivencia de ambas cofradías dentro del mismo templo resultaba perjudicial.

El Ayuntamiento ordenó a la Congregación de la Peregrina retirar la imagen, el retablo y todos sus bienes de la Capilla de Nuestra Señora del Camino, buscando una nueva ubicación para desarrollar sus actividades religiosas. El acuerdo fue comunicado oficialmente el 5 de diciembre de 1776.

La búsqueda de una nueva sede

Tras abandonar la Capilla del Camino, la Congregación solicitó al Ayuntamiento la concesión de unos terrenos donde establecer una nueva sede. Inicialmente se concedió un solar junto a la Puerta de Trabancas, pero la Congregación consideró que aquel emplazamiento no reunía las condiciones adecuadas para construir un templo digno.

Por ello solicitó un terreno adicional situado frente a la puerta de la ciudad. El Ayuntamiento aceptó la petición el 13 de diciembre de 1776, imponiendo únicamente ciertas condiciones relacionadas con la conservación de infraestructuras públicas y el mantenimiento de espacios reservados para las autoridades municipales

La construcción de la primera capilla

Ese mismo día comenzaron los trabajos para levantar una capilla provisional de madera. Las obras finalizaron el 23 de diciembre de 1776 y al día siguiente se celebró la primera misa.

Aquella sencilla construcción marcó el nacimiento de la primera sede propia de la Cofradía y constituyó el origen directo del actual Santuario de la Virgen Peregrina.

La Cofradía promotora del Santuario

Desde el primer momento la Congregación tuvo claro que la capilla de madera debía ser una solución temporal.

Gracias a las limosnas de los fieles, a numerosas donaciones particulares y a la implicación de los cofrades, comenzó a reunirse el patrimonio necesario para levantar un gran templo de piedra.

Entre las aportaciones más destacadas figuraron donaciones de materiales de construcción, la apertura de una cantera propia en San Amaro de Moldes y diversas operaciones destinadas a financiar las obras.

Incluso algunas joyas pertenecientes a la antigua imagen, como la corona de plata y el rostrillo de plata dorada, fueron vendidas para contribuir económicamente al proyecto.

La Cofradía en la actualidad

Más de dos siglos después de su fundación, la Cofradía de la Virgen Peregrina continúa desempeñando un papel fundamental en la vida religiosa de Pontevedra.

La institución mantiene la custodia de la imagen y del Santuario, organiza los actos litúrgicos y conserva vivas tradiciones profundamente arraigadas entre los pontevedreses. 

Especial relevancia tiene la participación de la Cofradía en las Fiestas de la Peregrina, particularmente en la tradicional Ofrenda a la Virgen, uno de los momentos más emotivos de las celebraciones.

Gracias a la labor continuada de generaciones de cofrades, la devoción a la Virgen Peregrina sigue siendo hoy una de las expresiones religiosas y culturales más representativas de Pontevedra y del Camino Portugués a Santiago.

Historia Virgen Peregrina

En el siglo XVIII, unos peregrinos franceses llegaron a Bayona con una imagen de la Virgen con el Niño. bLa imagen los guiaba y protegía en su camino hacia Compostela.

Historia del Santuario

La construcción del Santuario de la Virgen Peregrina comenzó en junio de 1778, durante el reinado de Carlos III. Fue levantado en honor a la Virgen Peregrina. 

¿Donde está el Santuario?

Se encuentra en el corazón de la ciudad de Pontevedra, lugar de paso para todos los peregrinos del Camino Portugués

Horario de Apertura

El Santuario permanece abierto todos los días para la visita y la oración.

 

Lunes – Domingo

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