Santuario

Un santuario nacido de la fe y el corazón de Pontevedra.

El creciente fervor popular hacia la Virgen Peregrina llevó a la Cofradía a buscar un nuevo emplazamiento tras su salida de la Capilla del Camino. Este hecho impulsó la construcción de un templo propio, origen del actual Santuario de la Virgen Peregrina.

El Santuario de la Virgen Peregrina es uno de los edificios más emblemáticos de Pontevedra y una de las construcciones religiosas más singulares de Galicia. Su historia está íntimamente ligada al crecimiento de la devoción hacia la Virgen Peregrina y al esfuerzo realizado por la Cofradía para dotar a la imagen de un templo propio que estuviese a la altura de la importancia que había adquirido entre los fieles. El actual santuario es, además, una referencia indispensable para los peregrinos que recorren el Camino Portugués hacia Santiago de Compostela y uno de los monumentos más representativos de la ciudad.

La necesidad de un templo propio

Durante gran parte del siglo XVIII la imagen de la Virgen Peregrina recibió culto en la antigua Capilla de Nuestra Señora del Camino, situada en Pontevedra.

Sin embargo, el extraordinario crecimiento de la devoción popular hacia la Virgen Peregrina provocó tensiones cada vez mayores entre la Congregación de la Peregrina y los responsables de la Capilla del Camino. Ambas instituciones compartían el mismo espacio religioso, celebraban cultos semejantes y dependían de las limosnas de los fieles, lo que dio lugar a numerosos conflictos.

A pesar de los intentos realizados para solucionar las diferencias, la situación continuó deteriorándose. Finalmente, el 30 de noviembre de 1776, la justicia y el gobierno municipal acordaron que la convivencia de ambas congregaciones dentro del mismo templo resultaba perjudicial y ordenaron a la Cofradía de la Virgen Peregrina retirar la imagen, el retablo y todos sus bienes de la Capilla del Camino. El acuerdo fue comunicado oficialmente a la Cofradía el 5 de diciembre de 1776. A partir de ese momento comenzó la búsqueda de un lugar adecuado donde establecer una nueva sede para la imagen y para la Congregación.

Durante el siglo XVIII, la imagen de la Virgen Peregrina recibió culto en la Capilla de Nuestra Señora del Camino, donde el aumento de la devoción popular generó crecientes conflictos entre las congregaciones que compartían el templo.

La búsqueda del emplazamiento definitivo

Tras la expulsión de la Capilla del Camino, la Cofradía solicitó al Ayuntamiento la concesión de un terreno donde poder levantar un nuevo templo. Inicialmente se concedió un solar situado a la izquierda de la Puerta de Trabancas. Parte de aquel terreno pertenecía a Alonso González, miembro de la propia Cofradía, quien aceptó intercambiar su propiedad para facilitar el proyecto.

Sin embargo, una vez visitado el lugar, los responsables de la Congregación comprobaron que la proximidad de la muralla dificultaría la construcción y podría ocasionar problemas de humedad e infiltraciones.

Además, el nuevo edificio quedaría excesivamente encajonado y perdería presencia visual en una de las entradas principales de la villa. Por este motivo solicitaron un terreno adicional situado frente a la puerta de la ciudad, argumentando que allí podría construirse un edificio que embelleciese la entrada a Pontevedra y ofreciese una digna morada a la Virgen Peregrina.

El Ayuntamiento aceptó la petición el 13 de diciembre de 1776, imponiendo únicamente determinadas condiciones relacionadas con el mantenimiento del canal de agua que abastecía la Fuente de la Herrería y la reserva de espacios destinados a las autoridades municipales durante los actos religiosos.

En 1776 se levantó una capilla provisional de madera en Pontevedra, origen humilde pero decisivo del culto a la Virgen Peregrina. Poco después, la Cofradía inició el proyecto del gran santuario de piedra, financiado por los fieles, cuya primera piedra se colocó en 1778.

La primera capilla de la Virgen Peregrina

Una vez obtenido el terreno, la Cofradía decidió actuar con rapidez. Ese mismo día comenzaron las obras de una sencilla capilla provisional de madera que serviría de refugio para la imagen hasta que fuese posible construir un templo definitivo en piedra.

La construcción fue completada el 23 de diciembre de 1776. El coste total de la obra ascendió a 1.813 reales y 6 maravedíes.

Al día siguiente, 24 de diciembre de 1776, se celebró la primera misa en la nueva capilla. Aquella ceremonia marcó el nacimiento de la primera sede propia de la Virgen Peregrina y constituye el origen directo del actual Santuario.

Aunque modesta en sus dimensiones y materiales, esta pequeña capilla representó un paso decisivo para la consolidación de la devoción peregrina en Pontevedra.

El proyecto de un gran santuario

Desde el primer momento la capilla de madera fue considerada una solución provisional.

La intención de la Cofradía era construir un templo de piedra que acogiese dignamente la imagen y respondiese al creciente número de fieles que acudían a venerarla. Los trabajos preparatorios comenzaron rápidamente. El 21 de abril de 1777 se recibió una importante donación del escribano Jacobo de Moldes, consistente en una considerable cantidad de piedra procedente de una construcción iniciada en el barrio de San Bartolomé. Esta fue una de las primeras aportaciones destinadas específicamente a la futura obra.

Al año siguiente, en marzo de 1778, se abrió una cantera en un monte propiedad de la Congregación situado en San Amaro de Moldes. Gracias a ella se pudo obtener buena parte de la piedra necesaria para la construcción del nuevo templo.

La colocación de la primera piedra

Las obras de cimentación comenzaron oficialmente el 5 de junio de 1778. Pocos días después, el 18 de junio, se celebró el acto solemne de colocación de la primera piedra del actual Santuario de la Virgen Peregrina.

La ceremonia tuvo lugar durante el pontificado de Pío VI y el reinado de Carlos III. El proyecto fue impulsado especialmente por Bernardo José de Mier, una de las figuras más relevantes de la Cofradía, y contó con el apoyo de Ignacio de Ponte.

Un aspecto especialmente significativo es que la construcción fue financiada íntegramente por la propia Cofradía mediante donaciones, limosnas y aportaciones de los fieles, sin depender de financiación real ni eclesiástica extraordinaria.

Antonio Souto y el diseño del Santuario

Los planos del edificio fueron realizados por Antonio Souto, sargento del Regimiento de Milicias Provinciales de Pontevedra. Aunque algunos documentos lo citan como maestro cantero, diversos estudios apuntan a que probablemente estuvo vinculado al cuerpo de ingenieros militares.  Poco se conoce de su vida y de otras posibles obras realizadas por él.

Precisamente por ello resulta aún más sorprendente la calidad arquitectónica del Santuario de la Virgen Peregrina. El historiador Sánchez Cantón llegó a destacar que el escaso reconocimiento recibido por Antonio Souto constituía una verdadera injusticia, dada la extraordinaria calidad de la obra pontevedresa.

Una joya arquitectónica del siglo XVIII

El Santuario de la Virgen Peregrina está considerado uno de los edificios religiosos más originales de Galicia y uno de los mejores ejemplos de la arquitectura de la Ilustración en la ciudad de Pontevedra.

Su estilo combina elementos del barroco gallego tardío con las nuevas corrientes neoclásicas que comenzaban a imponerse en las últimas décadas del siglo XVIII. La característica más conocida del edificio es su singular planta. La disposición del vestíbulo, la nave y el presbiterio dibuja la forma de una concha de vieira, símbolo universal de los peregrinos compostelanos y del Camino de Santiago.

La incorporación de las sacristías laterales y de la cabecera del templo completa además una disposición que recuerda la forma de una cruz. Este simbolismo arquitectónico convierte al Santuario en un edificio único, profundamente vinculado al fenómeno jacobeo y a la identidad peregrina de Pontevedra.

El desarrollo de las obras

La construcción avanzó durante varios años gracias al esfuerzo constante de la Cofradía y de los numerosos devotos que colaboraron económicamente con el proyecto. A partir de agosto de 1781 desaparecen las referencias documentales a Antonio Souto como responsable de las obras, sin que se conozcan con certeza las razones de su salida.

Todo parece indicar que la fase final de la construcción fue dirigida por otro maestro de obras llamado Isidro Martínez, quien habría asumido la responsabilidad de concluir el edificio.

La financiación continuó llegando gracias a las limosnas, a las donaciones particulares y también a la venta de parte del patrimonio de la Congregación.

Entre los bienes vendidos figuraban algunas piezas pertenecientes a la antigua imagen, como la corona de plata y el valioso rostrillo de plata dorada con pedrería. Estas piezas fueron adquiridas para la imagen de la Virgen del Buen Suceso del convento de San Francisco, ya que la iconografía propia de la Virgen Peregrina, caracterizada por el sombrero de peregrino, hacía innecesario el uso de dichas joyas.

La finalización del Santuario

La construcción del templo concluyó en el año 1792, después de aproximadamente dieciséis años de trabajo. Un año más tarde se completaron algunos de los elementos fundamentales del edificio, entre ellos las campanas, las puertas y las vidrieras.

Posteriormente se construyó también el atrio exterior, formado por un elegante antepecho de cantería, dos escalinatas laterales y una fuente central rematada por una cruz.

Finalmente, el 2 de agosto de 1794, el Santuario fue bendecido solemnemente por don José Gaspar Bermúdez, párroco de San Bartolomé, quien actuó en representación del arzobispo de Santiago, fray Sebastián Malvar y Pinto, natural de Pontevedra.

Con aquella ceremonia culminaba uno de los proyectos religiosos más importantes de la historia de la ciudad.

El Santuario en la actualidad

Más de dos siglos después de su construcción, el Santuario de la Virgen Peregrina continúa siendo uno de los principales símbolos religiosos, históricos y arquitectónicos de Pontevedra. Miles de peregrinos atraviesan cada año sus puertas siguiendo el Camino Portugués hacia Santiago de Compostela, manteniendo viva una tradición que ha marcado la historia de la ciudad durante generaciones. El templo sigue siendo la sede de la Cofradía de la Virgen Peregrina y el centro espiritual de una devoción que trasciende las fronteras de Pontevedra y forma parte del patrimonio religioso de Galicia. Su singular arquitectura, su estrecha relación con el Camino de Santiago y la profunda devoción que suscita la imagen de la Virgen Peregrina convierten al Santuario en una visita imprescindible para quienes desean conocer la historia, la fe y las tradiciones de Pontevedra.

Historia Virgen Peregrina

En el siglo XVIII, unos peregrinos franceses llegaron a Bayona con una imagen de la Virgen con el Niño. bLa imagen los guiaba y protegía en su camino hacia Compostela.

Historia de la Cofradia

La Cofradía de la Virgen Peregrina nació en 1753 por iniciativa de unos niños del barrio de Nuestra Señora del Camino. 

¿Donde está el Santuario?

Se encuentra en el corazón de la ciudad de Pontevedra, lugar de paso para todos los peregrinos del Camino Portugués

Horario de Apertura

El Santuario permanece abierto todos los días para la visita y la oración.

Lunes – Domingo

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