Virgen Peregrina

Donde el camino se encontró con la fe

Llegada de Francia en compañía de peregrinos rumbo a Santiago, la Virgen Peregrina encontró en Pontevedra un hogar y en sus gentes una devoción que atraviesa generaciones.

La historia de la Virgen Peregrina está profundamente ligada al Camino de Santiago y a la tradición jacobea que durante siglos ha marcado la identidad de Pontevedra.

Según la tradición popular, el origen de esta advocación mariana se remonta al siglo XVIII. Las crónicas cuentan que unos peregrinos franceses que se dirigían a Santiago de Compostela desembarcaron en las costas gallegas portando consigo una hermosa imagen de la Virgen María con el Niño en brazos. Aquella imagen acompañaba a los caminantes durante su peregrinación a Compostela, guiándolos y protegiéndolos a lo largo del camino.

Con el paso del tiempo, aquellos peregrinos difundieron entre los habitantes de Pontevedra la devoción hacia esta singular representación de la Virgen, que acabaría convirtiéndose en uno de los símbolos religiosos más importantes de la ciudad y de todo el Camino Portugués.

Aunque la tradición mezcla historia y leyenda, lo cierto es que la devoción a la Virgen Peregrina fue creciendo progresivamente hasta convertirse en una de las manifestaciones religiosas más arraigadas de Pontevedra.

Una imagen única en el mundo

La Virgen Peregrina posee una iconografía singular que la diferencia de otras advocaciones marianas.

La imagen representa a la Virgen María vestida como una peregrina que camina hacia Santiago de Compostela. Esta representación está inspirada en la antigua tradición que narra cómo la Virgen realizó una peregrinación para visitar al Apóstol Santiago.

Su indumentaria reúne todos los elementos característicos del peregrino jacobeo:

  • El báculo o bordón, utilizado como apoyo durante el camino y también como protección frente a posibles peligros.
  • La tradicional calabaza, colgada del báculo, destinada a transportar agua o vino durante la peregrinación.

  • El zurrón abierto para guardar las escasas provisiones necesarias para el viaje.

  • La concha de vieira, símbolo universal del peregrino compostelano y de la culminación del Camino de Santiago. 

La imagen aparece además acompañada por el Niño Jesús, reforzando el carácter maternal y protector de la Virgen hacia todos aquellos que emprenden el camino de la fe.

Entre decisiones, desafíos y una profunda fe compartida, la Virgen Peregrina encontró finalmente un lugar propio en la entrada de Pontevedra, donde su presencia sigue acogiendo a vecinos y peregrinos.

Los primeros años de devoción

Durante los primeros años, la imagen que hoy conocemos como Virgen Peregrina recibió otras denominaciones. Entre ellas destacan Nuestra Señora del Refugio y Divina Peregrina. La creciente devoción popular hizo que cada vez más fieles acudieran a venerarla. Las donaciones aumentaron considerablemente y permitieron enriquecer el patrimonio asociado a la imagen.

Entre 1758 y 1762 se confeccionaron nuevos vestidos para la Virgen y el Niño utilizando valiosos paños de seda donados por doña Sebastiana de Castro Monteagudo.

Asimismo, se encargó un magnífico rostrillo de plata dorada decorado con piedras y brillantes engarzados, obra del platero pontevedrés Juan Ignacio Carballido. Las piedras utilizadas procedían de Portugal, lo que demuestra la importancia que la devoción comenzaba a alcanzar incluso fuera de Galicia.

Por aquellas mismas fechas se realizó también una corona de plata para la imagen, obra del platero Francisco López de la Peña.

La consolidación de la advocación peregrina

A medida que la devoción aumentaba, surgió la necesidad de definir con mayor claridad la identidad propia de la imagen.

El 21 de abril de 1776 se acordó adoptar oficialmente el título de María Santísima del Refugio, la Divina Peregrina. Esta nueva advocación pretendía representar los misterios relacionados con las peregrinaciones de la Virgen María y reforzar el carácter jacobeo de su culto.

La decisión permitió diferenciar claramente esta devoción de otras advocaciones marianas existentes en Pontevedra, manteniendo al mismo tiempo su estrecha relación con el Camino de Santiago y con la protección espiritual de los peregrinos.

Lo que comenzó como una creciente devoción popular terminó convirtiendo a la Virgen Peregrina en un símbolo inseparable de la tradición jacobea pontevedresa.

La influencia de Sahagún

Uno de los episodios más interesantes en la evolución histórica de la Virgen Peregrina tuvo lugar también en 1776.

Con el objetivo de profundizar en la iconografía y el culto de esta advocación, varios miembros de la Congregación se pusieron en contacto con el Colegio Seminario de Propaganda Fide de Sahagún de Campos, en León, donde existía una importante devoción a la Virgen Peregrina. La intención era obtener información detallada sobre la imagen venerada en aquel lugar, así como conocer sus privilegios, indulgencias, novenas y formas de culto.

Aunque la respuesta recibida desde Sahagún fue cordial, los responsables del convento comunicaron que en aquel momento no disponían de estampas ni materiales impresos para enviar a Pontevedra.

A pesar de ello, el contacto establecido permitió reforzar la identidad de la advocación pontevedresa y contribuyó decisivamente a la consolidación de la imagen que hoy conocemos.

La nueva imagen de la Virgen Peregrina

Ese mismo año de 1776 se encargó una nueva imagen de la Virgen Peregrina. Para su realización se tomó como modelo una estampa bordada de la Virgen venerada en Sahagún, propiedad de Bernardo José de Mier, uno de los principales impulsores de la devoción.

La nueva imagen fue colocada solemnemente el 9 de agosto de 1776 y pronto se convirtió en el principal referente del culto a la Virgen Peregrina en Pontevedra.  Esta representación consolidó definitivamente la iconografía que ha llegado hasta nuestros días y que continúa siendo reconocida por miles de fieles y peregrinos.

La Virgen y las Fiestas de la Peregrina

La devoción popular hacia la Virgen fue creciendo de forma extraordinaria durante el siglo XVIII y continuó fortaleciéndose a lo largo de los siglos posteriores.

Inicialmente su festividad se celebraba el 21 de noviembre, coincidiendo con la Presentación de la Virgen. Sin embargo, las condiciones meteorológicas propias del otoño dificultaban la celebración de procesiones y actos públicos. Por este motivo, el 8 de diciembre de 1757 se decidió trasladar la festividad al segundo domingo de agosto, una fecha que continúa manteniéndose en la actualidad.

Con el paso de los años, las celebraciones en honor de la Virgen Peregrina adquirieron una enorme relevancia social y religiosa hasta convertirse en las fiestas más importantes de Pontevedra. Las conocidas Fiestas de la Peregrina constituyen hoy uno de los acontecimientos más representativos de la ciudad y atraen cada año a miles de visitantes.

La Virgen Peregrina en la actualidad.

Hoy la Virgen Peregrina es una de las imágenes religiosas más queridas y veneradas de Galicia. Su Santuario constituye una parada obligatoria para los peregrinos que recorren el Camino Portugués hacia Santiago de Compostela y continúa siendo un importante centro de espiritualidad y acogida.

La Virgen Peregrina ostenta además el título de patrona de la Diputación de Pontevedra y patrona del Camino Portugués a Santiago. Aunque con frecuencia se piensa lo contrario, la Virgen Peregrina no es la patrona oficial de la ciudad de Pontevedra. Ese honor corresponde históricamente a la Virgen de la O, cuya festividad se celebra cada 18 de diciembre. Sin embargo, la profunda devoción popular hacia la Peregrina ha hecho que su imagen se convierta en uno de los símbolos más reconocibles de Pontevedra y en una referencia inseparable de la historia, la cultura y la tradición jacobea de la ciudad.

Desde hace más de dos siglos, la Virgen Peregrina continúa acompañando espiritualmente a los pontevedreses y a los miles de caminantes que cada año recorren los caminos que conducen a Compostela, manteniendo viva una devoción que forma parte esencial del patrimonio religioso de Galicia.

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Historia del Santuario

El Santuario de la Virgen Peregrina empezó a construirse en 1778 bajo el reinado de Carlos III. Se erigió en honor a la Virgen Peregrina, ligada al Camino Portugués y a Pontevedra.

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Historia de la Cofradía

La Cofradía de la Virgen Peregrina nació en 1753 por iniciativa de unos niños del barrio de Nuestra Señora del Camino. 

¿Donde está el Santuario?

Se encuentra en el corazón de la ciudad de Pontevedra, lugar de paso para todos los peregrinos del Camino Portugués

Horario de Apertura

El Santuario permanece abierto todos los días para la visita y la oración.

Lunes – Domingo

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